miércoles, 21 de enero de 2009

Obligación

Un día despertamos conscientes de tener una cierta obligación con el mundo. Una obligación con el otro. Una obligación con el que viene detrás, con el que camina a nuestro lado. Un día adquirimos la conciencia de que aquello que vamos acumulando lleva implícito un compromiso.

Es casi lugar común afirmar que el saber compromete. Pero no por ordinario el planteamiento es menos cierto. Y pienso no sólo en el saber que se adquiere en los libros de texto o en las aulas de una escuela. Pienso también —y sobre todo— en el saber que se nos revela con un atardecer, el saber que descubrimos en el susurro del viento, el saber que emerge de las profundidades de nuestra alma cuando abrimos las compuertas del corazón y permitimos que se dé un breve intercambio entre la atmósfera y nuestro torrente sanguíneo. 

Un día descubres la fuerza de un verso y contemplas con dicha la luz que irradia. Semejante hallazgo no puede menos que comprometerte con el humilde esfuerzo de diseminar en otros la posibilidad de revelaciones así. 
 
Reconocimiento. Esta entrada no hubiese sido posible sin las ideas que desencadenó ayer la grata charla con Y, querida ex-alumna y amiga. Gracias por ello.

Reencuentros. En los días recientes las paradójicas comunidades virtuales han propiciado encuentros curiosos. Además de compañeros de la infancia, han establecido contacto conmigo numerosos ex-alumnos de diferentes etapas de mi vida. Este año cumpliré diez años dedicado a la docencia; a la nostalgia y las reflexiones que el mero aniversario ya estaba desencadenando en mí, se suman estos invaluables reencuentros. 

4 comentarios:

Anónimo dijo...

y siempre vienen ligadas con la naturaleza...y nuestra manera de imitarla, alcanzarla o sanarla.

PANCHIN! dijo...

asu hermano tu si que sabes escribir algun espero escribir y expresar las cosas como tu las expresas salud os desde coatza que no caiga que no caiga...

Diliviru dijo...

Hola Ernesto. Podrias pasar por mi blog a recoger un premio entre amigos :)

gracias

Ernesto PC dijo...

... ese cierre a mi reflexión me parece simplemente contundente. ;)

Mi estimado Panchín, gracias por lo que dices... sea ud siempre bienvenido como siempre. Yo aunque calladito calladito, lo sigo visitando. Un abrazo y... que no caiga!!!

Diliviru... muchas gracias!!! Mientras dejabas tu comentario, me enteraba en tu blog del otorgamiento. Y pues ya ves, ya está posteado y todo ;) saludos!