lunes, 19 de enero de 2009

Cuando sea grande...

Hubo un tiempo en que cuando a los niños y jóvenes se les preguntaba qué querían ser cuando fuesen mayores, éstos respondían con una amplia gama de profesiones, en función de sus tempranos intereses, los modelos que veían en sus padres o cualquier otro estímulo de los muchos que estaban disponibles en sus comunidades. Ya fuese que eligiésemos algún oficio mítico —como bombero, policía, doctor o maestro— o nos aventurásemos con actividades menos comunes —desde veterinarios hasta astronautas, pasando por reporteros, pilotos, pintores o yo qué sé—, lo cierto es que en aquellos días el "qué quieres ser", tenía sentido.

Hoy esa interrogante parece haber perdido toda vigencia. (Quizá exagero cuando escribo "toda vigencia", cierto; pero corro el riesgo con plena conciencia a fin de imprimir fuerza a mi argumento.) El hecho es que hoy, cada vez más, esa pregunta suele responderse en función de otra: ¿qué quieres tener cuando seas grande? 

En los más pequeños esto todavía puede parecer poco importante. Pero los hechos parecen confirmar que el "todavía" está contando sus últimos días. No importa qué actividad profesional elija, lo relevante es que me permita obtener determinadas cuestiones materiales, a cualquier precio. Qué más da si esa actividad me hace sentir pleno, si me transforma y me invita a transformar el mundo... mientras me ayude a tener más. 

Sé que no digo nada nuevo. Reconozco que mi ocurrencia del día suena nostálgica, anticuada e ingenua. Pero a veces me gusta aferrarme a estas anclas enmohecidas. Me gusta pensar que, pese a tantos mensajes que invitan a nuestros niños a pensar sólo en términos de consumismo, hay una chispa encendida en su interior. Una chispa que nos permitirá regresar el anhelo de una dicha auténtica, de una plenitud inspirada en cuestiones intangibles.

Mientras escribía, me vino a la mente un pequeño de siete años al que entrevistamos hace más de una década, mientras hacíamos un proyecto para la clase de televisión. La pregunta central de nuestra charla con Juanito —quien vivía en una de las zonas más marginadas de la Ciudad de México— era qué quería ser cuando fuese grande. "Chofer del metro", fue su respuesta. Era contundente; en su voz no había la menor duda. Cuando le preguntabas el por qué, describía emocionado sus viajes en este transporte subterráneo; según nos contaba su mamá, pocas cosas producían en su hijo tanto entusiasmo como ver entrar al andén el primer vagón del metro: a Juanito se le iluminaban los ojos cuando imaginaba la posibilidad de transportar tanta gente en aquel artefacto casi mágico. Hoy debe ser mayor de edad. Más allá de imaginar si finalmente logró conducir un tren del metro, me gusta pensar que, en cualquier actividad que haya elegido o encontrado, aún es capaz de encontrar la chispa que le hacía sonreír mientras nos compartía sus ilusiones. 

5 comentarios:

Luna Quisan dijo...

Ya nime digas, por que yo queria ser Astronauta, después pasé por veterinaria y terminé en administración...hoy, me gustaria ser diseñadora de interiores o escritora y por que no .. pintora tambien jajaj... bueno, la verdad es que no estoy peleada con la niña que llevo dentro y siento que lo importante y motivante de la vida, es hacer siempre lo que te gusta y quieres, nunca es tarde para alcanzar los sueños...la recompensa y satisfacción es mayor... Any dice que quiere ser doctora de animales... ;)

Diliviru dijo...

Si es cierto!!! He escuchado en niños pequeños ahora eso del "donde gane mas dinero" Osea, ya no importa ser un doctor, un maestro, un policia, noooo, si la teibolera gana mas, pues a eso me dedico. (Bueno no lo he oido asi jiji) El triste ver como todo en la vida es el bendito $$$$

Y si, yo decia que iba a ser cantante y mirame ahora. Solo canto en la regadera pero hasta pepino me calla jajajaja

Saludos :)

Henry dijo...

Estimado sobrino:

Me quedo con los ojos abiertos y el pensamiento desperpajado.

Felicidades. sigue como vas.
Un abrazo.

El tío Henry

Luna Quisan dijo...

jajajajaa te pasas diliviru!!! me has hecho reir terriblemente!! Ernesto, que buenos son tus post! quiero ser como tu cuando sea grande! jajajajas

Ernesto PC dijo...

Luna, Diliviru... Lo interesante es que, más allá de lo que estemos haciendo o no, tenemos anhelos, deseos vinculados con las posibilidades de SER, más allá se sus implicaciones económicas, las cuales si bien son importantes no tendrían por qué gobernarnos, me parece. Saludos cariñosos hasta Coatza.

Tío Henry... gracias mil por acompañarme en esta expedición. Un fuerte abrazo!