jueves, 24 de septiembre de 2009

Recuento antes de partir nuevamente

Unos cuantos días y mucho a lo largo de ellos. Ires y venires, pequeños y grandes pasos, encuentros y re-encuentros, calles redescubiertas, aires que hacían falta y que de inmediato han sido asaltados por estos pulmones ansiosos de recuperar tantas cosas. Ha sido ahora, en este regreso después de diez meses, que he comprendido qué poco he sido capaz de conservar de todo aquello que construí dentro mientras estuve aquí. Y bueno, entiendo que es normal. Las cosas —y menos las personas— no cambian de la noche a la mañana del todo. Mucho se sembró mientras estuve aquí la última vez; tanto, que no resultaba sencillo alimentarlo como uno hubiese querido. Pero el encuentro con lo que había dejado de mí mismo en este lado del mundo, me ha ayudado a renovar ciertos compromisos conmigo, que además me vienen muy bien en estos días de tantas cosas nuevas que me esperan a la vuelta.

Un par de semanas han bastado para reencontrarme con mis dualidades y contradicciones, con esos desfases entre lo que digo, lo que pienso, lo que hago. Y del reencuentro ha surgido de inmediato la aceptación de nuevos retos para hacerme frente y dar la cara al mundo que sigue ahí avanzando.

Han sido tantas cosas en tan pocos días que bien hubiese querido dedicar una entrada a cada idea. Algunas cosas las fui anotando como solía hacer, en papeles por ahí o en las notas digitales del PDA. Tres en especial no dejan de revolotearme en la cabeza y el corazón: la escapada relámpago a París para estar un par de jornadas con mi hermana, mi ya ritual subida a la montaña y monasterio de Montserrat en esta época y todo lo que naturalmente ha habido en torno al banderazo oficial de salida para la Tesis Doctoral, una vez demostrada la "suficiencia investigadora".

De eso espero ir contando a mi regreso, en los espacios que el regreso al nuevo trabajo y la nueva ciudad me dejen. Por lo pronto, me preparo el equipaje que mañana por la madrugada estaré camino al aeropuerto para, una vez más, despedirme por un tiempo de esta ciudad.

1 comentario:

zoraima dijo...

¡Aquí te esperamos! Un abrazo amigo. Te quiero.